La desventaja: si eres una mujer que necesita un líder seguro de sí mismo, este tipo de nariz puede resultar agotadora. Sin embargo, si valoras la intimidad emocional y no te asustan las personas “complicadas”, vale la pena considerarla seriamente.
3. Nariz larga y estrecha: un estratega que piensa a largo plazo.
Mi madre siempre describía a los hombres con narices más largas y delgadas como “tácticos”. Según sus observaciones:
Planifican, consideran y analizan;
Les cuesta tolerar el caos;
A menudo son ambiciosos profesionalmente;
Sus sentimientos no desaparecen, pero no los demuestran.
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Son socios que pueden ser excelentes en proyectos conjuntos, negocios y planificación conjunta para el futuro. Pero en el día a día, a veces son más críticos, exigentes y tienen mayores expectativas tanto para sí mismos como para los demás.
La desventaja: si eres muy emocional e impulsivo, puedes sentir que te están “evaluando” constantemente. Con ellos, es importante establecer límites y no dejar que la lógica acabe con la ternura.
4. Una nariz ancha y carnosa: una persona generosa y hogareña con un gran corazón.
Mi madre llamaba a la nariz ancha y carnosa “nariz de panadero”, no como burla, sino como señal de un hombre que ama la vida, la comida y a sus seres queridos. Sobre esos hombres decía:
Les encanta recibir invitados, organizar reuniones y cuidarse a sí mismos;
Suelen ser generosos; no escatiman en gastos.
valoran la comodidad y la sensación de hogar;
A veces están más cerca del placer que de la disciplina.
Si sueñas con un hombre que no escatime en gastos en las vacaciones, que te compre postres y flores, y te lleve las maletas, este tipo de nariz es una buena señal. Habla de sencillez, gusto por la vida y capacidad para disfrutarla.
La desventaja: existe el riesgo de pereza, cierta desinhibición, aumento de peso y, a veces, tendencia a gastar más de lo razonable. Con un hombre así, conviene tener a alguien que pueda mantener el presupuesto equilibrado.
5. Nariz ligeramente respingada: una persona que se presiona demasiado a sí misma.
Cuando la punta de la nariz apunta ligeramente hacia abajo (por no hablar de una fuerte curvatura), según mi madre, esto suele ser un signo de:
mayor seriedad y responsabilidad;
tendencia a preocuparse;
Visión pesimista: primero ve los problemas, luego las soluciones.
Estos hombres suelen ser buenos maridos: se preocupan por las facturas, el futuro y la seguridad. Pero a veces cargan con el peso del mundo sobre sus hombros y se olvidan de divertirse.
La desventaja: si eres una persona más despreocupada y alegre, puede que te canses de sus constantes preocupaciones. Por eso es importante observar si esta persona se relaja y sonríe a tu alrededor, o si, por el contrario, se pone aún más tensa.
6. Nariz ligeramente levantada: optimista, pero también eternamente “juvenil”.
Al tipo opuesto, con la punta ligeramente levantada, mi madre solía llamarlo el “niño eterno”. Según ella, esos hombres suelen tener:
optimismo, sentido del humor;
deseo de aventura, viajes, nuevas experiencias;
una actitud más relajada hacia las normas y restricciones.
Saben cómo hacer reír a la gente, sorprenderla y planear una escapada de fin de semana improvisada. La vida con ellos rara vez es aburrida.