¿Y si la verdadera clave estuviera en otro lugar?
Más allá de las técnicas, hay algo que sigue siendo esencial: la calidad de la comunicación.
Un intercambio abierto, tranquilo y amable suele proporcionar mucha más información que un interrogatorio improvisado.
Hacer las preguntas adecuadas, sí… pero sobre todo en un ambiente de confianza.
A veces, basta con cambiar la forma de formular las preguntas para revelar lo que antes era invisible; un método eficaz para detectar mentiras en la vida cotidiana.